miércoles, 17 de julio de 2013

España, Aquiles y Zenón

Jule Goikoetxea

“La nación catalana (vasca) no existe en la Constitución Española, por eso Cataluña (País Vasco) no puede ser sujeto político soberano, sería inconstitucional”, dice España .
“El movimiento no existe, por eso Aquiles no podrá alcanzar jamás a la perezosa tortuga, sería matemáticamente imposible”, dice Zenón de Elea. Esta frase se refiere a la famosa y tormentosa paradoja de Aquiles y la tortuga.
Todo empieza con un Aquiles que tiene que alcanzar una perezosa tortuga. Aquiles corre más rápido que la tortuga así que decide darle diez metros de ventaja. Empieza la carrera y Aquiles corre esos diez metros mientras la tortuga corre uno. Aquiles corre ese metro y la tortuga un decímetro. Aquiles ese decímetro y la tortuga un centímetro; Aquiles ese centímetro y la tortuga un milímetro. Aquiles de nuevo ese milímetro y la tortuga un décimo de milímetro…. Y así infinitamente.
La conclusión es que Aquiles nunca alcanzará a la tortuga aunque corra para siempre tras ella.
Que en español (no castellano) significa: la norma per excelence de la democracia (la Constitución) nunca permitirá la democracia.
Paradoja que también puede ser expuesta de esta forma: La norma por la que se regula el gobierno del demos prohíbe que el demos se gobierne.
Muchos pensadores y pensadoras han tratado desde el siglo V a.C. dar solución a la paradoja de Aquiles y la tortuga, empezando por Aristóteles y llegando hasta el siglo XX con Russel.
En cambio, sigo creyendo que la solución no está en ningún tratado matemático, de lógica o de filosofía. Aquiles no es infinito y su movimiento tampoco es infinitamente divisible en milímetros de milímetros de milímetros.
Estoy de acuerdo con Borges cuando decía que el movimiento es un concepto, no es un número divisible eternamente. Los pasos que da Aquiles y los que da la tortuga en cambio no son conceptos, sino actos, y los actos tampoco son infinitamente divisibles, no son ideas ni ideales, no son simples abstracciones matemáticas o lógicas, son construcciones sociales que no se rigen por consistencia lógica o matemática, sino por la confrontación entre diversas lógicas de poder y de sentido.
Y la confrontación, sea esta a nivel matemático o sea a nivel político, no se rige nunca por la idea de quietud e infinitud, sino por la de finitud, brevedad y movimiento continuo.
Lo cual constata la paradoja más allá de toda solución enunciativa y formal.
España (su TC y su Constitución) dice como Zenón que el movimiento no existe: que Cataluña no es un sujeto político.
Que debido al infinito matemático, Aquiles nunca alcanzará a la tortuga.
Y en cambio, desde el siglo VIII a.C., Aquiles siempre ha alcanzado a la tortuga.

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