jueves, 16 de enero de 2014

EH Bildu insta a Urkullu y Barcina a parar las obras del TAV y abrir una reflexión sobre el proyecto

Han pasado siete años desde que los impulsores del TAV iniciaron las obras de construcción en Euskal Herria, y algunos más desde que comenzó la promoción social de esta macro-infraestructura. Desde un principio, un amplio sector social ha mostrado de manera reiterada y con argumentos amplios y de peso, su oposición a un proyecto sin sentido. Lo que entonces era evidente – se nos imponía un proyecto irracional-, teniendo en cuenta la actual situación económica y social además de no tener sentido es, a todas luces, irresponsable.

No hay más que repasar las cifras que el proyecto megalómano e inútil de TAV está moviendo. Atendiendo únicamente a las cantidades recogidas en los presupuestos de 2014, solo en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa se van a invertir 366 millones de euros. Pero ese no es el único gasto a tener en cuenta. Cuando el proyecto se puso en marcha se planteó que el coste total sería de 4.100 millones de euros. Hoy por hoy, cuando aun falta por ejecutar más de la mitad del proyecto, se han invertido ya más de 4.600 millones. El sobre coste del proyecto de TAV, que se traduce en beneficio para las empresas, supera hasta el momento los 437 millones, ... ¡un auténtico despropósito! No solo avanza con rapidez el proyecto de tren, también se multiplica la velocidad del gasto que se paga del bolsillo de la ciudadanía.





A pesar de moverse con unos presupuestos de obra inaceptables, los responsables políticos de los gobiernos de Gasteiz e Iruñea están conjurados para continuar con semejante proyecto megalómano. PNV y UPN representan y defienden el modelo neoliberal que nos ha arrastrado a la crisis económica y social que padecemos. PNV y UPN son reflejo de que cierta clase política que prioriza su rentabilidad propia alimentando y poniéndose al servicio de los intereses de las élites económicas y las grandes constructoras. El proyecto de TAV es un ejemplo evidente de lo que denunciamos.

Si desde el principio poner en marcha el proyecto era un sin sentido, empeñarse en continuar con las obras es una absoluta irresponsabilidad. Desde una perspectiva económica y social atravesamos la peor situación de las últimas décadas. Se multiplican los recortes de servicios fundamentales, el número de personas en paro sin ningún tipo de prestación económica alcanza sus cotas más elevadas, y en pleno siglo XXI, a pesar de contar con los medios necesarios, miles de familias se encuentran en una situación en la que la pobreza y el hambre avanzan. Y frente a eso, ¿qué nos plantean? Dedicar el 60 % de las inversiones a construir un tren que viajará a gran velocidad, como si no hubiera otras prioridades. Y siempre en beneficio de los intereses de las élites económicas y financieras.

Pero en los últimos meses el nivel de sin sentido e irresponsabilidad ha adquirido dimensiones enormes. Nos aseguran que en Euskal Herria el TAV estará terminado en 2018; pero, ¿para ir adonde? El gobierno español ya dijo hace tiempo que no hay dinero para construir el tramo entre Gasteiz y Burgos. Ni siquiera tiene claro si finalmente ese tramo será de alta velocidad. Es decir, la salida de la llamada "Y" vasca hacia el sur está cerrada. Y lo mismo cabe decir de la salida desde Ipar Euskal Herria, sobre la que París ya ha anunciado que el TAV no consta entre sus prioridades por lo menos hasta 2032. Por lo tanto, estamos ante un proyecto de transporte que no va a ninguna parte. ¡El culmen de la irracionalidad y la irresponsabilidad!

Desde EH Bildu consideramos que tanto el sr. Urkullu como la sra. Barcina tienen que explicar ante la sociedad por qué ese empeño en continuar con el proyecto de TAV, por qué priorizan destinar una ingente cantidad de fondos públicos a semejante infraestructura mientras una parte importante de esa sociedad no tiene cubiertas necesidades básicas y mientras se recortan más y más en la calidad y la cobertura en los servicios públicos.

Desde EH Bildu tenemos claro cuáles deben ser nuestras prioridades en la intervención política, y así lo reflejamos en nuestra actuación institucional. Y esa intervención sitúa claramente las prioridades y necesidades sociales por encima de los intereses privados, como hacen PNV y UPN, aunque en sus discursos afirmen lo contrario.

Para terminar, queremos hacer un llamamiento al señor Urkullu y a la señora Barcina para que paralicen las obras del TAV. Nos encontramos ante una situación económica y social en la que miles y miles de personas se encuentran en la pobreza o en el umbral de la pobreza y donde los recortes sociales están ahogando a la ciudadanía. Es momento de parar y hacer una reflexión conjunta sobre las verdaderas necesidades urgentes de esta sociedad. Una inversión de semejante tamaño que aglutina una gran parte de los presupuestos de las principales instituciones no puede destinarse a una infraestructura de la que a día de hoy desconocemos su funcionalidad en el futuro más próximo, más si cabe si tenemos en cuenta la situación social en la que nos encontramos.

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