Creo que voy a tener que comprar alguna batería de recambio para el móvil. Me explico.
Todos sabemos que los smartphones de pantalla grande consumen mucha batería; en mi caso por ejemplo dura lo justo para llegar a casa y ponerla a cargar inmediatamente. Esto no siempre es así, y prueba de ello es lo ocurrido durante la última semana.
Sabíamos días antes que el viernes 21 los miembros de la Comisión Internacional de Verificación habían convocado a los medios en un hotel de Bilbao. Misteriosamente, una semana antes del día señalado la batería de mi móvil comenzó a agotarse de una manera llamativa; no hubo ningún día en que llegara la hora de comer sin tener que haber conectado el móvil al cargador y algo parecido ocurrió también con el teléfono de una persona cercana.
Esto no es la primera vez que me sucede. Suele ser sospechosamente habitual que el mismo fenómeno "paranormal" afecte a mi teléfono cuando viajo a Barcelona; descargas de la batería repentinas, dificultades para la carga... Y lo más curioso, estos problemas desaparecen misteriosamente en el tren de vuelta en cuanto la ciudad queda unos kilómetros atrás.
Este fenómeno era tan reiterado que en una ocasión lo comenté con un diputado catalán que no se sorprendió en absoluto. Me dijo que "eso" era relativamente frecuente por allí en los últimos tiempos; que es público que el Estado ha invertido más de 10 millones de euros en medidas de vigilancia política y de telecomunicaciones sólo para Catalunya y que esto no era una invención sino una información facilitada por profesionales de la seguridad pública de la autonomía.
Así, mi interlocutor me explicó que uno de los métodos utilizados es la instalación en el teléfono vía red móvil de datos de un tipo de app invisible que permite la monitorización remota y constante de las comunicaciones y la localización permanente GPS del aparato intervenido, que puede serlo con independencia de su ubicación o solamente cuando se encuentra en una demarcación concreta. Esto provoca un consumo ingente de batería y es la única anomalía que el usuario percibe; única pero suficiente para saber que algo fuera de lo normal está ocurriendo. Huelga decir que todo esto ocurre del modo habitual en un Estado de Derecho consolidado como el nuestro, sin ningún tipo de control judicial y bajo la discrecionalidad del servicio de seguridad o agencia de "inteligencia" de turno.
Una vez pasado el evento de la semana pasada, parece que mi móvil funciona con normalidad; ¿querrá esto decir que no hay acontecimientos políticos de relevancia a la vista? Parece que alguien cree que no. Si hay cambios lo hablamos.
x Pernando Barrena
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