martes, 13 de enero de 2015

Guardia Civil en Euskal Herria, jaque mate, punto final

La Guardia Civil es la expresión más notoria de lo que representa España para los vascos y vascas: oscuridad, imposición, autoritarismo y humillación permanente. Y España la utiliza como policía política contra el independentismo y contra las libertades fundamentales de los ciudadanos y ciudadanas vascas; esta misma semana para detener abogados o en otras ocasiones para cerrar periódicos. Y a eso es a lo que hay que darle jaque mate, punto final, a la presencia de la Guardia Civil en este país, una organización militar que no está precisamente para traer la democracia ni el respeto a los derechos políticos de los vascos.

La Guardia Civil es un cuerpo policial militarizado que desde su origen se ha caracterizado por la falta de compromiso con los derechos humanos y con los valores democráticos. El pueblo vasco sobre todo, pero también las clases populares del Estado español sabemos perfectamente qué es la Guardia Civil; una historia negra donde las haya de represión a las luchas obreras, a las reivindicaciones de derechos nacionales...

En este país Guardia Civil, tortura, Intxaurrondo, malos tratos, abusos policiales, controles de carretera, detenciones indiscriminadas y terror son conceptos que han aparecido con mucha frecuencia en una misma noticia en las páginas de política y de sucesos. Es imposible recoger en unas pocas líneas el testimonio de una represión tan feroz como incivilizada.

La Guardia Civil siempre ha sido utilizada como ariete contra cualquier posible cambio político o social, siempre para proteger los intereses de los más pudientes, de caciques de todo tipo y origen. La Guardia Civil se involucró desde el primer momento en el golpe militar del 36 y en la salvaje represión que sufrieron nuestros abuelos y abuelas; humilló y persiguió hasta la muerte en muchos casos a los abertzales, republicanos y maquis. Ha reprimido con saña a los jornaleros andaluces y en la práctica se ha comportado como el brazo armado de los terratenientes andaluces.

Todo eso y mucho más es la Guardia Civil y no sólo lo decimos nosotros; solo hace falta leer a Federico García Lorca en su "Romance de la Guardia Civil española" donde describe a sus agentes como "jorobados y nocturnos" con "capas siniestras" que avanzan "sembrando hogueras".

Si no lo hubieran asesinado los fascistas, Federico García Lorca también sería llamado a declarar por la Fiscalía al igual que Hasier Arraiz; probablemente antes habrían detenido a su abogada.

x PERNANDO BARRENA

No hay comentarios:

Publicar un comentario